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El movimiento Oculto en el siglo XIX
Por Rudolf Steiner   
 

Image (Segunda Conferencia dentro del ciclo “El movimiento Oculto en el siglo XIX”, pronunciada en Dornach, el 11 de octubre de 1915 –GA 254-)

En esta ocasión me gustaría que se me permitiera incluir ciertas referencias personales entre asuntos de la historia objetiva, porque lo que debe añadirse al asunto tratado en la conferencia de ayer es necesario hoy para nuestro estudio y tras una cuidadosa consideración creo que es correcto incluir más detalles.

Quiero, primero de todo, hablar de una experiencia particular relacionada con nuestro Movimiento. Ustedes saben que externamente comenzamos vinculándonos –pero sólo externamente- con la Sociedad Teosófica y que fundamos la llamada Sección Alemana de esa Sociedad en el otoño de 1902, en Berlín. En el transcurso del año 1904 fuimos visitados en varias ciudades de Alemania por prominentes miembros de la Sociedad Teosófica, y el episodio a partir del que quiero comenzar sucedió durante una de estas visitas. Se acababa de publicar la primera edición de mi libro Teosofía –en la primavera de 1904- y estaba apareciendo el periódico Lucifer-Gnosis. En aquel periódico había publicado artículos que trataban del problema de la Atlántida y del carácter de la época Atlante. Estos artículos fueron posteriormente publicados como un volumen separado titulado Unsere Atlantischen Vorfahern (Our Atlantean Forefathers) (Nuestros Antepasados Atlantes)[1] Los artículos contenían un número de comunicaciones sobre el mundo Atlante y la anterior época llamada Lemúrica. Habían aparecido ya por tanto varios artículos de este tipo, y justo en el momento en que los miembros de la Sociedad Teosófica nos visitaban, estaba listo un número del periódico que contenía importantes comunicaciones, y había sido enviado a los subscriptores. Un miembro altamente respetado en la Sociedad Teosófica había leído estos artículos que trataban de la Atlántida, y me hizo una pregunta. Y es esta pregunta la que quiero mencionar como una experiencia digna de atención en relación con lo que se dijo en la conferencia de ayer.

Este miembro de la Sociedad Teosófica, que en el momento de su fundación por Blavatsky había tomado parte en los procedimientos más vitales, un miembro, por tanto, que había compartido de lleno las actividades de la Sociedad, planteó la pregunta: “¿Por qué medio se obtenía esta información sobre el mundo Atlante? La cuestión era muy importante porque hasta entonces este miembro estaba familiarizado sólo con los métodos mediante los cuales se obtenía tal información en la Sociedad Teosófica, es decir, por medio de una cierta clase de investigación mediumnística. Es decir, alguien era puesto en una especie de estado mediumnístico –no podía llamarse trance sino que era un estado mediumnístico- y se establecían las condiciones que hacían posible que la persona, aunque no estuviera en el estado de consciencia normal, comunicara cierta información; sobre asuntos más allá de la consciencia ordinaria. Así es como se habían hecho las comunicaciones en aquel tiempo y el miembro de la Sociedad Teosófica en cuestión que pensó que esa información sobre sucesos prehistóricos sólo podía obtenerse de esta manera, inquirió qué personalidad teníamos entre nosotros a la que podíamos utilizar como médium para tales investigaciones.

ImageComo yo naturalmente había rechazado adoptar este método de investigación y había insistido desde el principio sobre la investigación estrictamente individual, y como lo que había descubierto en aquel momento era el resultado íntegro de mi propia investigación personal, el que me preguntaba no me comprendió en absoluto, no comprendió que era un asunto completamente distinto de todo lo que se había hecho hasta el momento en la Sociedad Teosófica. El sendero que me había fijado, sin embargo, era este: Rechazar todas las formas anteriores de investigación e investigar –reconozco que por medio de la percepción suprasensible- haciendo uso sólo de lo que se le puede revelar a uno mismo como investigador.

En consonancia con la posición que he adoptado en el Movimiento espiritual, no me es posible ningún otro camino que no sea llevar a cabo estrictamente aquellos métodos de investigación que sean adecuados al mundo y la humanidad modernos. Hay una diferencia muy significativa, como verán, entre los métodos de investigación practicados en la Ciencia Espiritual y los que se practicaban en la Sociedad Teosófica. Todas las comunicaciones del mundo espiritual que ha recibido esa Sociedad –incluyendo por ejemplo, aquellas dadas en el libro de Scott-Elliot sobre la Atlántida- vinieron enteramente de la forma que he descrito, porque se consideraba que eso tenía autoridad y objetividad. En relación con esto, la introducción de nuestra dirección de trabajo científico-espiritual fue, desde el comienzo mismo, algo completamente nuevo en la Sociedad Teosófica. Se tuvieron en cuenta profundamente los métodos científicos modernos que necesitaron elaborarse y desarrollarse para hacer posible el ascenso a los reinos espirituales.

La discusión fue significativa. Tuvo lugar en el año 1904, y demostró la gran diferencia que había entre lo que persigue la Ciencia Espiritual y lo que persigue el resto de la Sociedad Teosófica; demostró que lo que tenemos en la Ciencia Espiritual era desconocido en la Sociedad Teosófica en aquel tiempo y que la Sociedad Teosófica continuaba con los métodos que habían sido adoptados como compromiso entre los exoteristas y los esoteristas. Tal fue el inevitable resultado de los desarrollos que describí en la conferencia de ayer. Dije que la videncia desapareció gradualmente y quedaron sólo unos pocos videntes aislados en los que se podían inducir estados mediumnísticos y de los cuales se podía obtener alguna información. De esta forma, las “Órdenes Ocultas”, como eran llamadas, vinieron a la existencia, Órdenes en las que los elaborados métodos que han estado tanto tiempo en boga, y los instrumentos para la investigación tenían que buscarse entre personas en quienes las facultades mediumnísticas –es decir, la clarividencia atávica- pudieran aún desarrollarse y producir algún resultado. En estos círculos había antiquísimas enseñanzas y, además, símbolos. Aquellos, sin embargo, que desearan desarrollar una verdadera investigación estaban obligados a confiar en la ayuda de personas que poseyeran clarividencia atávica. Estos métodos se continuaron de cierto modo en la Sociedad Teosófica, y el compromiso del que hablé ayer realmente se redujo a que en las Logias y Órdenes se hicieron experimentos donde influencias espirituales podían proyectarse al mundo. Se deseaba demostrar que las influencias del mundo espiritual se ejercían sobre el hombre.

ImageLos procedimientos adoptados en las escuelas esotéricas por tanto habían sido llevados a la acción. Este intento fue un fiasco, ya que aunque se había esperado que a través de los médiums salieran a la luz las genuinas leyes espirituales que imperaban en el mundo circundante, el único resultado fue que casi todos los médiums cayeron en el error de suponer que todo emanaba de los muertos, y lo adornaron como supuestas comunicaciones con los muertos. Esto condujo a una consecuencia muy definida. Si los miembros de antigüedad de entre ustedes se retrotraen a los primeros tiempos de la Sociedad Teosófica y estudian la literatura producida bajo sus auspicios, encontrarán que el mundo astral –es decir, la vida inmediatamente después de la muerte- que se describía en los libros de la Sra. Besant, simplemente reproducía lo que está contenido en la Doctrina Secreta de Blavatsky, o lo que se podía leer en los libros de Leadbeater. Esto fue también el origen de todo lo que se anunció respecto la vida del hombre entre la muerte y un nuevo nacimiento.

Si ustedes comparan lo que se dice en mi libro Teosofía sobre el mundo del Alma y el mundo Espiritual –para comenzar, la gente siempre estaba tratando de refutarlo pero creo que hoy hay un número suficiente de personas capaces de pensar objetivamente sobre la materia- encontrarán diferencias muy considerables, precisamente porque con respecto a estos dominios también los métodos de investigación fueron diferentes. Pues todos los métodos de investigación empleados en la Sociedad Teosófica, incluyendo incluso aquellos utilizados para investigar la vida de los muertos, tienen su origen en los procedimientos de los que he hablado.

Así, ustedes ven, lo que la Sociedad Teosófica tenía que ofrecer al mundo era en ciertos aspectos una continuación del intento hecho previamente por los ocultistas. En qué otros aspectos no sucedió esto lo escucharemos en un momento. Considerado como un todo, sin embargo, fue una continuación del intento que, desde mediados del siglo XIX, había sido el resultado del compromiso alcanzado entre los exoteristas y los esoteristas, excepto que posteriormente la Sociedad Teosófica hizo que las cosas se hicieran más esotéricas. Mientras el intento anterior había sido presentar a los médiums al mundo, los miembros de la Sociedad Teosófica prefirieron trabajar en su círculo interno y presentar sólo los resultados. Esa fue una diferencia importante, pues allí la gente estaba volviendo a un método de investigación establecido como una costumbre universal por las diversas Órdenes antes de mediados del siglo XIX. Manifiesto esto porque debo enfatizar nítidamente el hecho de que con el advenimiento de nuestra Ciencia Espiritual, se introdujo en el Movimiento oculto un método completamente nuevo, un método que tiene plenamente en cuenta el trabajo y la actitud de la ciencia moderna.

Ahora, como les dije, el compromiso alcanzado entre los exoteristas y los esotéristas para convencer al mundo materialista a través de los médiums de todo tipo de que existe un mundo espiritual, había sido un fiasco, un fiasco en la medida en que los médiums siempre hablaron de un mundo al que, bajo las condiciones existentes, simplemente no podían acceder, es decir, el mundo de los muertos. Los médiums hablaron de inspiraciones que habían sido supuestamente recibidas del mundo en que viven los muertos. La situación fue que el intento hecho por los exoteristas y esoteristas no había logrado el resultado deseado.

¿Cómo surgió tal estado de cosas? ¿Cual fue el resultado del extraordinario intento que se había hecho como resultado del compromiso? El resultado fue que iniciados de cierta clase habían arrancado el poder de las manos de aquellos que habían hecho el compromiso. Los iniciados de extrema izquierda habían tomado posesión de los procedimientos que se habían aprobado de la manera descrita. Adquirieron gran influencia, porque lo que se obtuvo a través de los médiums no surgió en absoluto del reino de los muertos, sino del reino de los vivos, de iniciados que se habían puesto en comunicación cercana o distante con los médiums. Como todo era producido por estos iniciados a través de los médiums, se coloreó con las teorías de aquellos que deseaban tener a los médiums bajo su control. El deseo de aquellos exoteristas y esoteristas que habían asumido el compromiso era hacer que los hombres se dieran cuenta de que había ciertamente un mundo espiritual. Eso es lo que quisieron imprimir. Pero cuando a aquellos que se creyeron capaces de mantener las riendas las soltaron, los ocultistas de extrema izquierda tomaron posesión de ellas y se afanaron por medio de los médiums –si puedo usar esta tautología- en comunicar al mundo sus teorías y sus puntos de vista.

ImagePara aquellos que habían asumido el compromiso por el bien de la humanidad, la situación era desastrosa, porque sentían cada vez con mayor certeza que se estaban introduciendo en el mundo enseñanzas falsas sobre lo suprasensible. Tal era la situación en el desarrollo del ocultismo en los años 40, 50 e incluso 60 del siglo XIX.

Mientras las deliberaciones aún continuaban en los círculos de los ocultistas honestos, la situación era siniestra. Pues cuanto más se inclinaban los ocultistas a la izquierda, menos les preocupaba promover aquello que es justificable por sí solo, es decir, lo humano-universal. En ocultismo un hombre es de “izquierdas” cuando trata de lograr alguna meta suprema con la ayuda de lo que sabe del camino de las enseñanzas ocultas. Un hombre es de “derechas” en ocultismo cuando desea esa meta exclusivamente por su propio bien. El partido de centro estaba a favor de hacer exotérico el conocimiento esotérico necesario en nuestros tiempos para promover el interés de la humanidad universal. Pero aquellos que pertenecen a la extrema “izquierda” son aquellos que combinan objetivos especiales propios con lo que promulgan como enseñanza oculta. Un hombre es de “izquierdas” en la medida en que persigue objetivos especiales, conduce a la gente al mundo espiritual, les da toda clase de demostraciones de ello, e instila en ellos de un modo ilícito impulsos que simplemente ayudan a llevar a cabo esos objetivos especiales. El círculo dirigente de iniciados modernos se enfrentaba a esta situación. Se dieron cuenta de que el control había caído en manos de gente que perseguía sus propios objetivos. Tal era el estado de las cosas a que se enfrentaban los esoteristas y exoteristas que habían asumido el compromiso mencionado.

Entonces se oía –la expresión puede no ser bastante exacta pero no se pueden encontrar palabras absolutamente exactas porque uno depende de un lenguaje externo y el intercambio entre ocultistas es diferente de cualquier cosa que el lenguaje externo sea capaz de describir- se “oía” que estaba a punto de suceder un suceso importante para la continuación del desarrollo espiritual sobre la tierra. Puedo describir este suceso sólo de la siguiente manera. En la investigación desempeñada por las Órdenes individuales, habían preferido durante mucho tiempo hacer un menor uso de médiums femeninas. En las Órdenes estrictas, donde se deseaba adoptar el punto de vista correcto, nunca se utilizaron médiums femeninas para obtener revelaciones del mundo espiritual.

Ahora el organismo femenino está adaptado por naturaleza a preservar la clarividencia atávica durante más tiempo que el organismo masculino. Mientras los médiums masculinos estaban desapareciendo prácticamente, los médiums femeninos aún se podían encontrar y un gran número se utilizó mientras el compromiso aún se mantuvo en vigor. Pero entonces apareció en el campo de observación de los ocultistas una personalidad que poseía facultades mediumnísticas en el más alto grado. Esta fue Madame H. P. Blavatsky, una personalidad adaptada muy especialmente a través de ciertas partes subconscientes de su organismo para extraer mucho, muchísimo, del mundo espiritual. ¡Y ahora piensen en las posibilidades que esto ofrecía al mundo! En uno de los puntos más importantes en el desarrollo del ocultismo, apareció una personalidad que a través de la peculiar naturaleza de su organismo era capaz de extraer muchísimas cosas del mundo espiritual por medio de sus facultades subconscientes.

ImageUn ocultista que en aquel tiempo estuviera alerta a los signos de los tiempos no podría evitar decirse a sí mismo: Ahora, en el momento justo, ha aparecido una personalidad que a través de su peculiar constitución orgánica puede producir las más fuertes evidencias de las antiguas enseñanzas tradicionales que existen entre nosotros sólo en la forma de símbolos. Sucedió categóricamente que aquí hubo una personalidad que simplemente por su configuración orgánica proporcionó la posibilidad, de nuevo, de demostrar muchas cosas que durante mucho tiempo habían sido conocidas sólo por medio de la tradición. Este fue el hecho que confrontaron los ocultistas justo después del fiasco, que les había conducido a un verdadero impasse. Seamos muy claros sobre este punto: Blavatsky fue considerada como una personalidad a partir de la cual, como a partir de una botella de Leyden cargada eléctricamente, las chispas eléctricas –las verdades ocultas- podían producirse.

Nos llevaría demasiado lejos si yo les hablara de todas las conexiones intermedias, pero deben mencionarse ciertos asuntos de importancia. Había llegado un momento realmente crucial que puedo indicar de la siguiente manera; aunque expresado de una manera algo simbólica, está en estricta concordancia con los hechos. Los ocultistas del ala derecha, que junto con el partido de centro habían alcanzado el compromiso, podían decirse: puede ser que algo muy significativo pueda aparecer pronto a partir de esta personalidad. Pero aquellos que pertenecían al ala izquierda podían decir también con seguridad: ¡Es posible lograr algo extremadamente efectivo en el mundo con la ayuda de esta personalidad!, Y ahora se libró una verdadera batalla alrededor de ella, por un lado con el honesto propósito de tener substanciado mucho de lo que los iniciados sabían; y por el otro lado, por el bien de objetivos especiales de gran alcance.

Me he referido a menudo a los períodos tempranos de la vida de H.P. Blavatsky, y he mostrado que, para comenzar, se intentó obtener de ella una gran cantidad de conocimiento. Pero en un tiempo comparativamente breve la situación cambió rápidamente, debido al hecho de que ella entró pronto en la esfera de aquellos que pertenecían, por así decirlo, a la izquierda. Y aunque H.P. Blavatsky era muy consciente de lo que ella misma era capaz de ver –pues ella era especialmente significativa por el hecho de que no era un médium simplemente pasivo, sino que tenía una colosal memoria para todo lo que se le revelara desde los mundos superiores- sin embargo ella estuvo inevitablemente bajo la influencia de ciertas personalidades cuando quiso evocar manifestaciones del mundo espiritual. Y así ella siempre hacía referencia a lo que debería ser realmente dejado a un lado, ella siempre se refería a los “Mahatmas”. Ellos pudieron estar allí en segundo plano pero esto no es un factor cuando se trata de promover los intereses de la humanidad.

Y así no pasó mucho tiempo antes de que H.P. Blavatsky tuviera que enfrentarse a una decisión. La llegó una insinuación de un grupo que pertenecía al bando de la izquierda de que ella era una personalidad de importancia clave. Ella sabía muy bien qué era lo que veía, pero no era consciente de cuán significativa era como personalidad. Esto se lo reveló por primera vez el ala izquierda. Pero ella era fundamentalmente honesta por naturaleza y después de que se la insinuara esta indirecta desde un grupo al que, al comienzo, ella a duras penas hubiera aprobado, dada su fundamental honestidad, trató por su parte de alcanzar una especie de compromiso con una Hermandad oculta en Europa. Hubiera resultado algo maravilloso de esto, porque a través de su gran don de la mediumnidad ella hubiera sido capaz de proporcionar confirmaciones de importancia realmente fenomenal en relación con lo que era conocido por los iniciados a partir de teorías y simbolismo. Pero ella no era sólo profundamente honesta, ella era también lo que en alemán se llama una “Frechdachs”: una “criatura pícara”. ¡Y ciertamente lo era! Tenía en su naturaleza un cierto rasgo que es particularmente común en aquellos inclinados hacia la mediumnidad, es decir, una falta de consistencia en el comportamiento externo. Así había momentos en que podía ser muy audaz y en uno de esos ataques de audacia impuso, sobre la Hermandad oculta que había decidido hacer el experimento con ella, términos que no podían ser satisfechos. Pero como ella sabía que se podía lograr mucho a través de ella, decidió retomar el asunto con otras Hermandades. Y así se acercó a una Hermandad Americana. Esta Hermandad Americana era una hermandad en que la mayoría siempre había vacilado entre la derecha y la izquierda, pero en cualquier caso tenía el objetivo de descubrir cosas de enorme importancia en lo concerniente a los mundos espirituales.

ImageAhora este fue el período en que hubo un intenso interés en H.P. Blavatsky por parte de Hermanos de la izquierda. Ya en aquel tiempo estos Hermanos del ala izquierda tenían sus propios intereses especiales. Por ahora no me propongo hablar sobre estos intereses. Si fuera necesario, podría hacerlo en algún momento futuro. Por ahora es suficiente decir que había Hermanos que tenían sus especiales intereses, por encima de todo, intereses de un carácter eminentemente político; previeron la posibilidad de lograr algo de naturaleza política en América por medio de personas que hubieran pasado primero por una preparación oculta. La consecuencia fue que en un momento en que H.P. Blavatsky ya había adquirido una incontable cantidad de conocimiento oculto al haber trabajado con la Logia Americana, tuvo que ser expulsada de ella, porque se descubrió que había algo político en el trasfondo. Así las cosas no podían continuar.

La situación ahora era extremada y tremendamente difícil. Pues lo que se había emprendido para llamar la atención del mundo sobre la existencia de un mundo espiritual, tenía que ser retirado en cierto aspecto por los ocultistas serios porque había resultado un fiasco. Fue necesario mostrar que no se podía confiar en lo que estaba siendo presentado por el Espiritismo, a pesar del hecho de que tenía muchos partidarios. Fue sólo materialismo, fue un puro diletantismo. Las únicas personas eruditas que se ocuparon de ello fueron aquellas que querían obtener información de una manera externa y materialista sobre el mundo espiritual. Además, H.P. Blavatsky había dejado claro a la Logia Americana al marcharse que no tenía intención alguna de ocultar al mundo lo que sabía. Y sabía muchísimo, pues era capaz de recordar con posterioridad lo que se había comunicado a través de ella. ¡Ella tenía mucha audacia!

El buen consejo es costoso, como dice el dicho. ¿Qué se podía hacer? Y entonces sucedió algo a lo que me he referido en varias ocasiones, pues parte de lo que estoy diciendo hoy lo he dicho en otras ocasiones. Se dio algo que se llama en ocultismo “encarcelamiento oculto”.[2] H.P. Blavatsky fue puesta en encarcelamiento oculto. A través de actos de esta índole que sólo pueden ser realizados por ciertos Hermanos –y son realizados, además, sólo por aquellas Hermandades que se involucran en artes ilícitas- a través de ciertos actos y maquinaciones lograron obligar a H.P. Blavatsky a vivir durante un tiempo en un mundo en que todo su conocimiento oculto fue dirigido hacia el interior. Piensen sobre ello de esta manera. El conocimiento oculto estaba en su aura; como resultado de ciertos procesos que fueron puestos en funcionamiento, sucedió que durante mucho tiempo todo lo que había en su aura fue arrojado de vuelta a su alma. Es decir, todo el conocimiento oculto que poseía fue encarcelado; ella iba a ser aislada en todo lo que concernía al mundo exterior y su ocultismo.

Esto sucedió en un momento en que H.P. Blavatsky podría haber llegado a ser realmente peligrosa, a través de la difusión de enseñanzas que están entre las más interesantes de todas, dentro del horizonte del Movimiento Oculto. Ciertos ocultistas Indios llegaron entonces a saber del asunto, ocultistas que por su parte tendían fuertemente hacia la izquierda, y cuyo interés primordial era dirigir el ocultismo que podía darse al mundo a través de H.P. Blavatsky en una dirección que pudiera influir sobre el mundo en línea con sus especiales objetivos. A través de los esfuerzos de estos ocultistas Indios, que estaban versados en las prácticas apropiadas, ella fue liberada de su encarcelamiento dentro de su aura; ella era libre de nuevo y podía ahora utilizar sus facultades espirituales de la manera correcta.

ImagePueden obtener de esto una idea de lo que hubo de tener lugar en esta alma, y de qué combinación de factores estaba compuesto todo lo que vino al mundo a través de H.P. Blavatsky. Pero como ciertos ocultistas indios habían obtenido el mérito de liberarla de su encarcelamiento, la tenían en su poder en cierto sentido. Y simplemente no hubo posibilidad de evitar que la utilizaran para enviar al mundo aquella parte del ocultismo que se adecuaba a sus intereses. Y así se “dispuso” algo muy extraordinario, si puedo utilizar esta burda palabra. Lo que se dispuso puede expresarse aproximadamente como sigue. Los ocultistas Indios querían afirmar sus propios objetivos especiales en oposición a los de los demás, y con este propósito utilizaron a H.P. Blavatsky. Se la dieron instrucciones de situarse bajo determinada influencia, pues en su caso el estado mediúmnico siempre había de ser inducido desde el exterior, y esto hizo también posible traer todo tipo de cosas al mundo a través de ella.

En ese tiempo se asoció con una persona que desde el principio no tenía realmente ningún interés teosófico directo pero que tenía un espléndido talento para la organización, es decir, el Coronel Olcott. No puedo afirmarlo con certeza, pero conjeturo que ya había habido alguna especie de asociación en los tiempos en que Blavatsky perteneció a la Logia Americana. Entonces, bajo la máscara, por así decirlo, de una individualidad anterior, apareció en el campo de la visión espiritual de Blavatsky una personalidad que esencialmente era el vehículo de lo que desde la India se deseaba lanzar al mundo. Algunos de ustedes pueden saber que en su libro Gente del Otro Mundo, el Coronel Olcott ha escrito mucho sobre esta individualidad que apareció ahora en el campo de visión de H.P.B. bajo la máscara de una individualidad anterior designada como el Mahatma Kuthumi. Ustedes saben, quizás, que el Coronel Olcott ha escrito muchísimo sobre este Mahatma Kuthumi, entre otras cosas  que en el año 1874 este Mahatma Kuthumi había declarado qué individualidad vivía en él. Él había indicado que esta individualidad tenía el nombre de John King, un poderoso pirata del siglo XVII. Esto puede leerse en el libro de Olcott Gente del Otro Mundo.

Con el Mahatma Kuthumi, por tanto, estamos ante el espíritu de un audaz pirata del mar del siglo XVII que entonces, en el siglo XVIII, estuvo involucrado en importantes manifestaciones realizadas con la ayuda de H.P. Blavatsky y otros también. Él trajo tazas de té desde alguna distancia, permitió que toda clase de artículos fueran traídos desde el ataúd del padre de H.P.B.,[3] etc. Del relato del Coronel Olcott, se debe asumir que estos fueron actos del audaz pirata del siglo XVII.

El Coronel Olcott habla de una manera notable sobre este John King. Dice que quizás uno está tratando, no con el espíritu de este pirata, sino posiblemente con la creación de una Órden que, mientras que depende de agentes ocultos para sus resultados, tiene su existencia entre hombres físicos. Según este relato, Kuthumi podría haber sido miembro de una Órden que estaba inmersa en prácticas como las que he descrito y cuyos resultados iban a ser comunicados al mundo a través de H.P. Blavatsky, pero íntimamente unidos a toda clase de especiales intereses. Estos intereses consistían en que se extendiera por el mundo una enseñanza específicamente India.

Esta era aproximadamente la situación en los años 70 del siglo XIX. Por tanto tenemos evidencia de sucesos muy significativos que deben ser vistos en un marco simple cuando estamos considerando el curso completo de los sucesos en el Movimiento Ocultista. Fue este mismo John King quien, por medio de la “precipitación”, produjo los libros de Sinnett, el primero, Cartas sobre el Mundo Oculto, y especialmente, Budismo Esotérico.

ImageEste libro, Budismo Esotérico, llegó a mis manos poco después de su publicación –unas pocas semanas de hecho- y pude ver en él los esfuerzos que se estaban haciendo, especialmente desde cierto grupo, de dar una forma enteramente materialista a las enseñanzas espirituales. Si ustedes estudiaran el Budismo Esotérico con el conocimiento que han adquirido en el curso del tiempo, se quedarían atónitos con las formas materialistas en que se presentan los hechos. Es materialismo en su peor manifestación. El mundo espiritual se presenta de una manera completamente materialista. Nadie que se haga con este libro puede liberarse del materialismo. El contenido es muy sutil pero en el libro de Sinnett uno no puede substraerse al materialismo, sin importar cuán sublimes sean las alturas a que pretende llevar a uno. Y así los que sustentaban ahora espiritualmente a H.P.B. –perdonen la analogía materialista- no sólo tenían objetivos especiales relacionados con intereses Indios, sino que también hicieron mordaces concesiones al espíritu materialista de la época. Y la influencia que el libro de Sinnett tuvo sobre un gran número de personas muestra cuán correctamente habían especulado[4]. He conocido a científicos que estaban deleitados con este libro porque todo encajaba en con su idiosincrasia y aún así eran capaces de concebir la existencia de un mundo espiritual. El libro satisfizo todas las demandas del materialismo e hizo posible encontrar la necesidad de un mundo espiritual y reconocer su existencia.

Ahora ustedes saben que en el posterior desarrollo de estos sucesos, H.P. Blavatsky escribió La Doctrina Secreta en los años 80 del siglo XIX, y que en 1891 ella falleció. La Doctrina Secreta está escrita en el mismo estilo que Budismo Esotérico, excepto que expone determinados errores de bulto que cualquier ocultista podría haber corregido inmediatamente. He hablado a menudo sobre las características peculiares del libro de Blavatsky y no necesito entrar de nuevo en la materia ahora. Entonces, sobre la base de lo que había surgido de esta manera, se fundó la Sociedad Teosófica, y, fundamentalmente hablando, retuvo su tendencia India. Aunque ya no con la intensidad que había prevalecido bajo la influencia de John King, la tendencia India persistió. Lo que les he descrito ahora fue, como si dijéramos, un nuevo sendero que hizo grandes concesiones al materialismo de la época, pero que sin embargo pretendía mostrar a la humanidad que debía tenerse en cuenta, igual que el mundo externo material, un mundo espiritual.

Se podrían añadir muchos detalles a lo que he dicho ahora, pero el tiempo es breve. Seguiré ahora mostrándoles cómo nuestro Movimiento científico-espiritual tuvo su lugar en el Movimiento que ya existía.

ImageUstedes saben que fundamos la Sección Alemana de la Sociedad Teosófica en octubre de 1902. En los inviernos de 1900 y 1901 yo ya había dado conferencias en Berlín que podrían llamarse “teosóficas”, pues se pronunciaron en el círculo y ante la invitación de los Teósofos de Berlín. Las primeras conferencias fueron aquellas que en último término se convirtieron en el libro titulado Die Mystik im Aufgande des neuzeitlichen Geistlebens (Traducidas al inglés con el título, Mysticism and Modern Thought, y traducida al español con el título Los místicos en el amanecer de la vida espiritual moderna y su relación con las concepciones del mundo, GA 7). Estas conferencias fueron dadas a un círculo de Miembros de la Sociedad Teosófica, de la que yo no era entonces miembro. Debe tenerse en mente que en el comienzo uno tenía que tratar con enseñanzas que ya estaban extendidas y que habían conducido a un número de personas a dirigir sus mentes al mundo espiritual. Así por todo el mundo había gente que hasta cierto grado estaba preparada y quería conocer algo sobre el mundo espiritual. De las cosas que les he dicho hoy ellos no sabían nada, no tenían ni el menor indicio de ello. Pero tenían un genuino anhelo por el mundo espiritual, y por esa razón se habían adscrito al Movimiento en que este anhelo podía ser satisfecho. Y así en este Movimiento se podían encontrar a personas cuyos corazones estaban anhelando el conocimiento del mundo espiritual.

Ustedes saben que de una manera grotesca y absurda fui acusado de haber hecho un repentino giro hacia una visión del mundo enteramente diferente a la que se había presentado en mi libro Welt und Lebensanschauungen in neunzehnten Jahrhundert[5].

Leeré las primeras líneas del prefacio de este libro.

“Lo que se afirma en esta obra formó el contenido de conferencias dadas por mí en el último verano en la Sociedad Teosófica de Berlín. Fui invitado por el Conde y la Condesa Brockdorff para hablar sobre el misticismo a una audiencia seriamente interesada en el asunto. Diez años antes no me hubiera aventurado a cumplir tal petición. No es que el mundo de las ideas que estoy trayendo a la expresión no estuviera ya en mí. Este mundo de ideas se presenta en mi libro La Filosofía de la Libertad, publicado por Emil Felber en Berlín, 1894. Pero expresar este mundo de ideas como lo estoy haciendo hoy y convertirlo así en la base del estudio como se hace en este libro, requiere algo bastante diferente de una mera convicción firme de su verdad intelectual. Requiere una íntima comunión con este mundo de ideas que sólo puede lograrse después de muchos años. Sólo ahora, después de que esta íntima comunión me ha sido concedida, me aventuro a hablar de la forma que se hará evidente en este libro.”

ImageAhora ustedes pueden comprender por qué permití que los contenidos de las conferencias pronunciadas en muy diferentes círculos encontraran un lugar en un movimiento oculto. En la primera edición del libro Welt und Lebensanschauungen in neunzehnten Jahrhundert, está contenido lo siguiente en el capítulo sobre Schelling que cito de la primera edición, que fue dedicada a Ernst Haeckel y fue publicada en febrero de 1900. Leeré unos pocos pasajes del libro del que la gente ha dicho que surgió una visión del mundo bastante distinta a la que presenté en el libro sobre Misticismo.

“Ahora hay dos posibles maneras de describir un ser que es al mismo tiempo Espíritu y Naturaleza. La primera es: Yo exhibo las leyes de la naturaleza que están activas en la Realidad. O, yo muestro cómo el espíritu actúa para llegar a estas leyes naturales. Una y la misma cosa me guía en ambos casos. La primera me muestra la conformidad con la ley tal y como está activa en la naturaleza; la otra me muestra lo que el espíritu hace para representarse a sí mismo esta misma conformidad con la ley. En el primer caso persigo la ciencia natural, en el segundo la ciencia espiritual. Cómo estas dos están conectadas, lo describe Schelling de una forma interesante. Él dice: ‘la tendencia necesaria de toda ciencia natural es ascender de la naturaleza a la inteligencia. Esto y no otra cosa es lo que subyace al esfuerzo de llevar la teoría a los fenómenos naturales. La más elevada perfección de la ciencia natural sería la completa espiritualización de todas las leyes naturales en leyes de observación y pensamiento. Los fenómenos (los materiales) deben desvanecerse completamente, y permanecer sólo las leyes solas (las formales). De ahí que suceda que cuanta más conformidad a la ley se lleve a la naturaleza misma más se desvanezcan los velos, los fenómenos mismos se hacen más espirituales y finalmente desaparecen por completo. Los fenómenos ópticos no son otra cosa que una geometría cuyas líneas son trazadas por la luz, y la luz misma es ya una materialidad ambigua. En los fenómenos del magnetismo se pierde todo rastro de la materia, y en los de la gravedad, que incluso el científico natural sólo es capaz de aceptar como una operación espiritual directa –un efecto a distancia- nada quedan sino sus leyes, cuyas transacciones están en la vastedad del mecanismo de los movimientos celestes. La teoría perfecta de la naturaleza sería aquella en virtud de la cual la naturaleza como un todo se resuelve en una inteligencia. Los productos inertes e inconscientes de la naturaleza son sólo los intentos abortivos de la naturaleza de reflejarse; la llamada naturaleza sin vida es, sin embargo, una inteligencia inmadura, de ahí que en sus fenómenos el carácter inteligente aún asoma, pero sin consciencia. La naturaleza sólo alcanza su objetivo más elevado –convertirse completamente en objeto- en su reflejo más elevado y final, que no es otro que el Hombre, o más generalmente, lo que llamamos Razón, a través de la cual la naturaleza regresa completamente primero a sí misma, y mediante la cual se hace manifiesto que ella, la naturaleza, es originalmente idéntica a lo que se conoce en nosotros como inteligencia y consciencia.’ ”

Y refiriéndome más a Schelling, digo un poco más adelante:

“Para Schelling, con su pensamiento progresista, el estudio del mundo fue el estudio de Dios, o Teosofía. Él ya permanecía completamente en este terreno cuando, en 1809, publicó su Philosophic Enquiries into the Nature of Human Freedom and allied Matters. Todas las cuestiones concernientes a las concepciones del mundo vinieron ante él bajo una nueva luz. Si todas las cosas son divinas, ¿cómo es posible que exista el mal en el mundo, si Dios sólo puede ser la perfecta Divinidad? Si el alma del hombre está en Dios, ¿cómo es posible que ella siga sus propios intereses egoístas? Y si es Dios el que actúa en mí, ¿cómo puedo yo ser llamado libre si no actúo sabiamente como un ser independiente?

Esta visión del mundo no es dejada de lado. Y más adelante digo:

Image“Con tales visiones, Schelling demostró ser el filósofo más serio y con más coraje de todos aquellos que se sintieron estimulados por Kant a adoptar una visión idealista del mundo. Bajo la influencia de este estímulo, el hombre ha renunciado a filosofar sobre las cosas que residen más allá de lo que nos dan únicamente los sentidos humanos y el pensamiento concerniente a tales observaciones. Los hombres tratan de contentarse con lo que se encuentra dentro del campo de la observación y del pensamiento. Pero mientras que Kant extrajo de esto la inevitable conclusión de que el hombre no puede saber nada ‘más allá’ de las cosas, sus sucesores declararon: Como la observación y el pensamiento no indican nada divino en ese ‘más allá’, ellos mismos son lo divino. Entre aquellos que declararon esto, Schelling fue el más convincente. Fichte reunió todo en la yoidad; Schelling extendió la yoidad sobre todo. Él no deseaba, como Fichte, mostrar que la yoidad es todo sino, por el contrario, que todo es yoidad. Y Schelling tuvo el coraje de declarar no sólo que el contenido de ideas del ego era divino, sino toda la personalidad espiritual humana. No sólo hizo a la Razón humana divina, sino también hizo del contenido de la vida humana una entidad personal divina. Se llama Antropomorfismo a una explicación del mundo que, comenzando desde el hombre, imagina que subyaciendo al curso completo del mundo, hay un ser que guía ese curso, igual que el hombre guía sus propias acciones. Aquellos, también, que postulan una Inteligencia cósmica general como la base de los sucesos, también explican el mundo en un sentido antropomórfico. Pues esta Inteligencia cósmica no es otra que la Razón humana que se ha hecho general y universal. Cuando Goethe dice: ‘El hombre nunca se da cuenta de cuán antropomórfico es’, su mente está absorta con el pensamiento de que hay ocultos antropomorfismos en las más simples afirmaciones que hacemos sobre la naturaleza. Cuando decimos ‘un cuerpo continúa rodando porque otro lo ha golpeado’, nos formamos tal idea desde nuestro ego. Golpeamos un cuerpo y rueda. Si vemos que una pelota se mueve hacia otra y esta empieza a rodar, pensamos en el golpe de la primera sobre la segunda como análogo al efecto golpeador que nosotros mismos ejercemos. Ernst Haeckel habló del dogma antropomórfico: ‘la creación divina del mundo y el gobierno divino del mundo se asemejan a las producciones mecánicas de un ingenioso técnico o ingeniero y a la administración del Estado de un sabio regente. Dios como Creador, Sustentador y Regidor del Cosmos se concibe aquí como profundamente humano en su pensamiento y en su actuar’. Schelling tuvo el coraje de llevar el antropomorfismo a sus últimas consecuencias. Él declaró divino al hombre y al contenido completo de su vida; y como no sólo lo racional pertenece a este contenido vital, sino también lo irracional, fue capaz de explicar la existencia de esta irracionalidad en el mundo. Con este fin tuvo que extender los puntos de vista racionales de la mente razonadora añadiendo otro, cuyo origen no reside en el pensamiento. Este punto de vista –en su opinión- superior, lo llamó ‘Filosofía Positiva’. ‘Esta’, dice, ‘es la verdadera filosofía libre; cualquiera que no la desee puede dejarla; Doy libertad a todo el mundo; sólo digo que si alguien desea, por ejemplo, para establecer el curso real de las cosas, tener una creación del mundo libre etc., puede tener éxito sólo a lo largo del sendero de una filosofía como esta. Si la filosofía racionalista le satisface y no desea nada más, que se contente con eso, pero debe renunciar a encontrar en la filosofía racionalista lo que desafortunadamente no puede tener en su interior, es decir, el verdadero Dios y la realidad subyacente al curso de las cosas, y una relación libre de Dios con el mundo’. La filosofía negativa ‘será preferentemente la filosofía para las escuelas, la filosofía Positiva, será la filosofía para la vida. Sólo a través de ambas vendrá la consagración que el hombre puede esperar de la filosofía. Es bien sabido que los Iniciados Eleusianos distinguían los Misterios Mayores y los Menores; los Menores eran una preparación para los Mayores. ...La filosofía Positiva es la consecuencia necesaria de la filosofía Negativa cuando esta se entiende correctamente. Por tanto puede decirse: En la filosofía Negativa se celebran los Misterios Menores, en la filosofía Positiva los Mayores.”

Este capítulo de mi libro se cerraba con el pasaje:

“Si la vida interna se declara como divina, parece inconsistente confinarnos a una parte de ella. Schelling no cayó en esta inconsistencia. Cuando él dijo que explicar la naturaleza es crear naturaleza, indicaba la dirección de su propia visión de la vida. Si el estudio reflexivo de la naturaleza es una repetición de su creación, el carácter básico de su creación debe corresponderse con el de la acción humana; debe ser un acto de actividad espiritual libre, no un acto como una necesidad geométrica. Pero no podemos reconocer una creación libre a través de las leyes de la Razón; debe revelarse a través de medios diferentes.”

ImageYo estaba escribiendo una historia de las visiones del mundo mantenidas en el siglo XIX. No podía ir más allá de esto, pues lo que prevalecía en aquel momento en la evolución que avanzaba eran intentos puramente diletantes que no tuvieron influencia sobe el progreso de la investigación filosófica. Tales asuntos no podían formar parte de este libro. Pero sí la Teosofía –en la medida en que es llevada al pensamiento serio- que se encuentra en el capítulo sobre Schelling.

La segunda parte del libro, que trata, primeramente, de Hegel, está fechada el 2 de octubre. Fue entonces cuando acababa de comenzar las conferencias referidas, y en septiembre de 1901, el libro sobre Misticismo ya había sido publicado. Verdaderamente no es para enfatizar asuntos personales, sino para ayudarles a hacer un juicio sin prejuicios, que me gustaría referirles a una crítica del libro Welt und Lebensanschauungen im neunzehnten Jahrhundert que apareció el 15 de diciembre de 1901 en el periódico de la Alianza de Librepensadores Alemanes, el Libre-Pensador. Aquí, tras una introducción y un comentario al efecto de que no ha habido una presentación legible del desarrollo del pensamiento en el siglo XIX, continúa:

“Especialmente en el dominio de la filosofía en el que se pueden mantener disputas con las palabras apropiadas, se cometen muchos pecados en los escritos populares. Los ‘Observadores de Sión’ y organizaciones de todo tipo, con su docta camarilla a las que desafortunadamente pertenecen demasiados profesores universitarios, tienen mucha culpa.”

La cita del siguiente extracto se hace sólo para señalar la buena voluntad con la que el libro fue recibido en aquel tiempo:

“Mucho más debemos dar la bienvenida al hecho de que el Doctor Rudolf Steiner, un autor muy conocido como pensador moderno y protagonista, ha emprendido la tarea de dar al público alemán una presentación objetiva de los conflictos espirituales librados en Alemania en el siglo XIX en relación con los puntos de vista y concepciones del mundo.”

Entonces, tras un extracto del libro, sigue una extraordinaria afirmación que debo leerles completa. El escritor de esta crítica lamenta la ausencia de algo en el libro, y expresa esto con las siguientes palabras:

“Aunque el espiritismo de Du Prel y el Cristianismo ermitaño original de Tolstoi son inútiles para la actividad cultural basada en el pensamiento de la evolución, aún así sintomáticamente tienen un valor que no debe ser pasado por alto. Lo mismo puede decirse del Neo-Budismo (Teosofía), que ha desarrollado una terminología propia, una especie de jerga mística. Una psicología de la creencia moderna del hombre en espíritus del calibre mental de Steiner sería decididamente bienvenida. El lenguaje de este libro es fácil de comprender. Ninguno de los pasajes de una yarda de longitud del filósofo académico interrumpe el gozo del lector.”

Esto fue escrito en noviembre de 1901, poco después de que hubiera comenzado a dar las conferencias teosóficas en Berlín. Ciertamente puede decirse que hubo una demanda, una demanda pública, de que hablara sobre el objetivo y propósito de la Teosofía. No fue un asunto de elección arbitraria sino, como dice el dicho, una clara llamada del karma.

ImageEn el invierno de 1900-1901, pronuncié las conferencias sobre Misticismo, y en las de 1901-1902 las que trataron de los Misterios Griegos y Egipcios en mucho más detalle. Estas conferencias fueron posteriormente impresas en el libro El Cristianismo como Hecho Místico[6] (publicado en el verano de 1902).

La mayor parte de El Misticismo y el Pensamiento Moderno fue enseguida traducida al inglés, aún antes de que fuera miembro de la Sociedad Teosófica. Podría decirles mucho con una gran importancia, pero el tiempo no lo permite ahora; puede decirse en otro momento. Debo añadir, no obstante, una cosa.

Ustedes ven claramente que en ningún lugar en el curso de las cosas hubo alguna especie de salto repentino; una cosa condujo a la otra con bastante naturalidad. Al comienzo del ciclo de conferencias sobre los Misterios Egipcios y Griegos –de nuevo pronunciado en la biblioteca del Conde Brockdorff- y ciertamente también en el tiempo de la segunda serie tuve alguna oportunidad de escuchar sobre asuntos que no eran muy serios en aquel tiempo, pero que eventualmente condujeron a cosas de las que se ha hablado aquí como “excentricidades místicas”.

Así en los años 1901-1902, hablé sobre los Misterios Egipcios y Griegos y a estas conferencias asistió la actual Señora Steiner. Ella también había escuchado la conferencia que di en la Sociedad Teosófica durante el invierno de 1900 sobre Gustav Theodor Fechner. Fue una conferencia especial, que no formó parte de las demás series. La Señora Steiner ya había estado por tanto presente en algunas de las conferencias que di durante aquel tiempo. Sería interesante relatar unos pocos detalles aquí, pero deben omitirse; simplemente añadirían un poco de color al incidente. Si es necesario, pueden ser contados en otra ocasión.

Después de haber estado fuera durante un tiempo, la Señora Steiner regresó a Berlín desde Rusia en otoño, y con una conocida de la condesa Brockdorff estuvo presente en el segundo ciclo de conferencias pronunciado en el invierno de 1901-1902. Después de una de las conferencias sobre los Misterios Griegos, esta conocida se me acercó y me dijo, bien, ¡algo de la naturaleza a la que acabo de aludir! Esta dama posteriormente se convirtió en una partidaria cada vez más fanática de la Sociedad Teosófica y posteriormente se la dio un puesto elevado en la Orden fundada para esperar la Segunda Venida de Cristo. En el momento del que estoy hablando, ella se me acercó después de la conferencia sobre los Misterios Griegos y, adoptando el aire de una iniciada verdaderamente profunda de la Sociedad Teosófica a punto de dar evidencias de su iniciación, dijo: “Usted ha hablado de los Misterios; pero aún existen. Aún hay sociedades secretas. ¿Es usted consciente de eso?”

Después de una conferencia subsiguiente sobre la misma materia, se acercó a mí de nuevo y dijo: “¡Se ve que aún recuerda bastante bien lo que usted enseñaba cuando estaba en los Misterios Griegos!” Eso es algo que, llevado un poco más lejos, bordea el capítulo que merece el título de “excentricidades místicas”.

En el otoño de 1901, esta dama organizó un te. La señora Steiner siempre habla de ello como del “te de los crisantemos” porque había muchísimas de esas flores en la habitación. La invitación vino a través de esta conocida de la condesa Brockdorff y a menudo pensé que ella quería –bien, ¡no sé muy bien lo que era! El día elegido para la fundación de la Sociedad Teosófica fue un día especialmente importante para esta dama. Ella pudo haber querido reclutarme como colaborador es sus propias filas, pues tanteó el terreno y a menudo era muy persistente, pero nada importante resultó de eso. Me gustaría, sin embargo, relatar una conversación que tuvo lugar en el otoño de 1901, entre la actual señora Steiner y yo mismo en aquella ocasión de aquel “te de los crisantemos”, cuando ella preguntó si no era urgentemente necesario traer a la vida un Movimiento científico-espiritual a Europa. En el transcurso de la conversación yo dije en términos inequívocos: “Ciertamente es necesario crear tal Movimiento. Pero me aliaré sólo con un Movimiento que esté conectado exclusivamente con el ocultismo occidental y cultive su desarrollo”. Y también dije que tal Movimiento debería vincularse con Platón, Goethe, etc. Indiqué el programa completo que realmente fue después llevado a cabo.

ImageEn este programa no había lugar para actividades insanas, pero naturalmente vinieron unas pocas personas con tales tendencias; hubo gente que estaba influida por el Movimiento que he mencionado. Pero de la conversación citada al comienzo de esta conferencia, que tuve con un miembro de la Sociedad Teosófica Inglesa, ustedes verán que había implícito en este programa un rechazo completo de todo lo que fuera de naturaleza mediúmnica o atávica.

El sendero que hemos estado siguiendo durante largos años se adoptó con plena consciencia. Aunque esos elementos de mediumnismo y clarividencia atávica no han estado ausentes, no ha habido desviación alguna de este sendero, que nos ha conducido a nuestra actual posición.

Tuve, por supuesto, que confiar en encontrar en el Movimiento Teosófico gente que deseara y fuera capaz de reconocer métodos de trabajo profundamente saludables. El procedimiento invariable de aquellos que no deseaban un Movimiento en el que prevaleciera un saludable y estricto sentido de responsabilidad científica, ha sido tergiversar el objetivo que hemos estado persiguiendo, para adecuarlo a sus propios fines. La historia de nuestro Movimiento proporciona abundantes evidencias de que no ha habido una renuncia a penetrar en los más elevados mundos espirituales, hasta el grado en que pueden ser revelados ahora, mediante la gracia, a la humanidad; pero por otro lado, lo que no pueda ser obtenido a lo largo de un sendero saludable, a través de los métodos correctos para entrar en los mundos espirituales, ha sido estrictamente rechazado. Aquellos que reconocen esto y que siguen la historia del Movimiento no necesitan tomarlo como una mera garantía, pues se desprende de la naturaleza completa del trabajo que se ha desarrollado durante años. Hemos sido capaces de avanzar mucho, muchísimo, en la genuina investigación del mundo espiritual de lo que ha sido posible jamás a la Sociedad Teosófica. Pero tomamos los senderos seguros, no los inseguros. Esto debe decirse sincera y libremente.

Siempre he rechazado tener algo que ver con formas de ocultismo anticuado, con cualquier Hermandad o Comunidad de ese tipo en el dominio esotérico. Y fue sólo bajo la garantía de la completa independencia como trabajé durante un tiempo en una cierta relación con la Sociedad Teosófica y sus procedimientos esotéricos, pero nunca en la dirección hacia la que se estaba dirigiendo. Ya en el año 1907 todo lo verdaderamente esotérico se había desvanecido completamente de la Sociedad Teosófica, y los sucesos posteriores son suficientemente conocidos por ustedes. También ha sucedido que Hermandades Ocultas me han hecho proposiciones de una índole u otra. Una Hermandad Oculta altamente respetada me sugirió que participara en la difusión de una clase de ocultismo llamada “Rosacruz”, pero no respondí a la propuesta, aunque vino de un Movimiento Oculto muy respetado. Digo esto para mostrarles que nosotros estamos siguiendo un sendero independiente, adecuado a las necesidades de la época actual, y que inevitablemente consideramos los elementos insanos como indeseables en sumo grado.

Rudolf Steiner

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