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ESOTERISMO CRISTIANO Imprimir E-mail
Iniciación Cristiana
Por Pedro Quiñones Vesperinas   
 

ImagePara todos aquellos que habitualmente acostumbran a considerar a Lucifer como el Demonio y a Ahrimán como Satán, este epígrafe no tendrá ningún sentido. Por supuesto, no es a este tipo de lector al que se suelen dirigir mis trabajos, básicamente porque nunca pretendo convencer a nadie de nada, y mucho menos suscitar modificaciones en las propias convicciones.

Dejando a un lado tales posicionamientos, nos limitaremos a considerar el hecho de que tanto la Luciférica como la Ahrimánica, son dos líneas de Iniciación, y esto es importante no perderlo nunca de vista. De hecho, la Luciférica fue la única Iniciación correcta posible en todos los miles de años previos a la encarnación de Cristo en el mundo físico. Todas las Iniciaciones que en nuestro planeta han tenido lugar durante milenios, se han producido gracias a la intervención y las energías de Lucifer, tal como explica en reiteradas ocasiones Rudolf Steiner. ¿Es esa una conducta diabólica?

Lucifer planteó un problema a la evolución humana por lo excesivo de su moralidad y espiritualidad, que hubieran desligado prematuramente a la humanidad del mundo material; es por ello que fue Jehovah quien tuvo que vincular al ser humano a la Tierra a través de los instintos y las pasiones, tal como igualmente explica Steiner al hablar de la exacta naturaleza de la Octava Esfera. Este extremo podría resultar de interés para quienes acusan a Lucifer de toda clase de inmoralidades, sin saber muy bien de qué están hablando.

En cuanto a Ahrimán, tiene su propia línea de Iniciación, con una profusa variedad de corrientes, bastante diferenciadas entre sí. En este trabajo hemos examinado algunas de ellas, como la de los Máhátmas Hindúes de Blavatsky, y la de los Brujos Mexicanos de Carlos Castañeda. Otra es la línea Jesuítica, al menos tal como se manifiesta con posterioridad a la reforma del Padre Arrupe. 

Tanto la Luciférica como la Ahrimánica son líneas de Iniciación desviadas, pero ninguna de ellas puede ser designada con rigor como pertenecientes a la Iniciación Invertida o Magia Negra, que pertenece a un orden de realidad absolutamente diferente.

La Luciférica hace mucho tiempo que no guarda apenas ningún contacto con el mundo material, probablemente desde después de la aniquilación del movimiento Cátaro. Posiblemente el punto más alto que haya alcanzado la Iniciación Luciférica haya sido con el Budha Gautama. Es patente para todo observador imparcial el carácter netamente Luciférico del enfoque Budhista, con su moralidad estrictamente rígida y su patente rechazo por el mundo material. Características también presentes en muchos movimientos Gnósticos y, en particular, en los Cátaros.

ImageLas finalidades de las líneas Iniciáticas Luciférica y Ahrímánica no son despreciables a priori, ni mucho menos; de hecho, ambas persiguen lo que entienden como un bien para la humanidad. La Luciférica aspira a que la humanidad retorne a su situación primigenia, en un estado de plenitud y bienaventuranza, en el mundo suprasensible (una finalidad "Diabólica", según muchos autores). A nuestro personal parecer, mucho más "Diabólico" es el mundo material en el que vivimos, basta con considerar las noticias de cada día, en las primeras páginas de los diarios o en la TV, sembradas de cuerpos despedazados y de charcos de sangre. Cualquier entidad que desee separarnos de este auténtico infierno, para mi criterio, no puede entenderse más que como amiga del hombre y benefactora; claro que ese es únicamente mi punto de vista.

El planteamiento de Ahrimán es semejante en su finalidad, pero discrepante en los medios empleados. Ahrimán en contra de lo que pudiera pensarse, es menos realista que Lucifer, hasta el punto de que considera que es factible convertir el "infierno" del mundo físico en un "paraíso", en el que los hombres puedan vivir felices. A fin de cuentas, esto es lo que parece aterrorizar a muchos autores Antroposóficos: que el ser humano pudiera llegar a vivir en unas condiciones en las que no existiese el horror. A mí me horroriza precisamente lo contrario, que el ser humano hubiese de seguir viviendo indefinidamente en las condiciones actuales, que, a grosso modo, son las mismas en las que le tocado vivir siempre: masacrado por los más diversos motivos.

Como decíamos, pues, Ahrimán se plantea la posibilidad de aislar el mundo físico de las destructivas y nefastas influencias Asúricas y convertirlo en un "vergel" para el disfrute del ser humano. No caben demasiadas dudas acerca de su optimismo; pero sí caben, y muy consistentes, en cuanto a la posible viabilidad fáctica de tan encomiable objetivo.

Creo que de aquí puede partir el núcleo de nuestra reflexión. La posición Cristiana debe, ante todo, ser realista, y, por lo tanto, no tardar mucho en comprender que el "paraíso en la Tierra" es una utopía irrealizable. Allí donde estén los Asuras no habrá nunca paraíso, y los Asuras son inseparables del mundo material, que es implanteable sin ellos. Esto resulta evidente por sí mismo, ya que si no fuese así, los Asuras no existirían. La única razón que justifica la existencia de estos seres es que ellos son las únicas entidades capaces de generar materia física. Eso es lo que hace indispensable su muy poco grata existencia.

Ya hemos considerado, en numerosas ocasiones, cómo la materia física resulta indispensable para poder cortar la percepción de los seres espirituales y aislarles, uno por uno, del resto de la creación, encerrándoles en cuerpos de carne. De esta forma surge, primero, una conciencia individualizada que, posteriormente, puede llegar a convertirse en autónoma y autodeterminada.

Materia física, Ego asúrico y metamorfosis crística

ImageMientras la humanidad precise del mundo físico como de un "modulador" de su percepción, seguirá sufriendo, porque habrá de pagar su deuda a los Asuras, lo que podríamos denominar "el precio del alquiler del mundo material". No obstante, la humanidad ha llegado ya, cuando menos, al "principio del fin" de esa dependencia de la materia, cosa que atestigua, por ejemplo, el hecho de que el planeta como tal ya haya entrado en un proceso natural y espontáneo de descomposición, entusiásticamente acompañado y dinamizado por los científicos y técnicos servidores de los Espíritus de la Oscuridad, tal como hemos analizado en otros puntos.

Tal como explicó Cristo en muchas ocasiones, "Mi Reino no es de este mundo". El Paraíso al que debemos aspirar razonablemente los seguidores del Impulso del Cristo, no se localizará en el mundo material, y estará tanto más cerca de nosotros, cuanta menor duración le reste a este mundo nuestro, de lágrimas y sufrimiento.

Por supuesto, esto no quiere decir que destruyendo lo que quede de mundo, nos encontremos automáticamente en el Cielo. Los procesos son eso, procesos, y requieren su tiempo y sus fases. Nuestro mundo debe extinguirse por sí mismo, lenta, y a ser posible, suavemente, y de esta forma tendría a su alcance la opción de metamorfosearse, de transubstanciarse, apoyado por la acción mediadora de una humanidad ya madura y, al menos en una cierta proporción numérica, realizada y armonizada con el Cosmos. Una humanidad que, aunque fuese de forma minoritaria, estuviese integrada por émulos del Cristo.

Los Iniciados Cristianos, como una de las primeras consecuencias de la índole específica de su peculiar ampliación de conciencia, ven incrementarse su esfera de responsabilidad. Una vez que el individuo accede al ámbito de la "Conciencia del Cristo", por haber vencido, aunque sea de forma inicial y provisional, a su propio Ego Asúrico, descubre, como ya hemos señalado reiteradamente, que nada le resulta ajeno. Por tanto, en virtud de su participación efectiva en la Red Etérica Planetaria del Cristo o Espíritu de Vida, asume la co-responsabilidad, junto con el Cristo y los restantes Iniciados Cristianos y Discípulos, de redimir y rescatar a los espíritus elementales y entidades grupales involucradas en el sostenimiento de los diversos Reinos de la Naturaleza, y no solo en ellos sino, en último término, incluso en el de los propios diferentes ámbitos o planos de la realidad, que, como reza el Apocalipsis, terminarán "recogiéndose sobre sí mismos, como un rollo de papiro", cuando hayan terminado de cumplir su función como espacio para la manifestación y el desenvolvimiento adecuado de los diversos órdenes de seres.

De la materia habrá que rescatar todo lo rescatable, y transformar todo lo transformable. El resto, lo que se haya mantenido inaccesible al esfuerzo global del Impulso del Cristo, será la "ganga", el "Bolos" de los Maniqueos, que perdurará como residuo para una manifestación futura.

Hay un elemento, muy próximo a nosotros, que pertenece a nuestro orden cotidiano, que atestigua la posibilidad del éxito del Plan del Cristo, y que se manifiesta por medio de los niños pequeños sanos. No existe otra criatura que pueda atestiguar de forma más inequívoca e inconfundible lo que podríamos designar como la "Realidad Celestial" del Cosmos Suprasensible.

ImageEn efecto, a través de los bebés o de los niños muy pequeños, es posible experimentar los efectos de las energías del Anima Cándida. Esto es necesario matizarlo; esta experiencia, que hasta hace unas décadas podía ser bastante común, cada vez se hace numéricamente menos frecuente. Hay dos motivos básicos por los cuales los niños pueden ser deficitarios o carecer en absoluto de estas energías, el primero de ellos es exclusivamente atribuible a la individualidad, el segundo a las interferencias de las Entidades de las Tinieblas. Una individualidad puede hacerse refractaria a las Energías Crísticas y del Anima Cándida mediante la práctica de la Magia Negra. Esta dedicación, que pudiera parecer algo inusual y excepcional, sobre todo al criterio de las personas normales, no solamente no es infrecuente, sino que, progresivamente, se va convirtiendo en requisito sine qua non para el acceso a cualquier puesto de cierta trascendencia social.

Steiner solía hacer alusión a la problemática que, en el momento de abandonar el cuerpo físico por la muerte, se les planteaba a las almas que no habían cultivado pensamientos espirituales o suprasensibles a lo largo de su encarnación. Desde la perspectiva que aquí abordamos, resulta bastante más preocupante lo que sucede con las almas que llevan varias encarnaciones consagradas al cultivo de la Magia Negra.

A nuestro entender, pueden existir almas materialistas con muy buenos sentimientos. No es tal vez lo más usual, pero existen. Precisamente, a finales del siglo XIX, todo el llamado Movimiento Radical inglés - al que durante su juventud perteneció Annie Bessant, Presidenta de la Sociedad Teosófica en época de Steiner (una mujer muy hermosa en sus años tempranos, cosa muy infrecuente en nuestros ámbitos) - que defendía los derechos sociales y civiles de las clases menos favorecidas y de la mujer, estaba dirigido por agnósticos, postura que conociendo las actuaciones de las diversas Iglesias en aquellos tiempos, resulta altamente comprensible.

Personalmente, yo no tengo muchas dudas a la hora de escoger entre un alma generosa, compasiva con los necesitados y atea, y un alma soberbia, insolidaria, incluso déspota y cruel - que hay muchas - que puede ir a comulgar a diario. El Materialismo es, ¿qué duda cabe?, un problema que afecta a la cabeza, pero la solidaridad con los otros seres humanos es una cuestión que afecta al corazón. Como explica el propio Steiner, poco tiempo después de la desencarnación, las fuerzas que conforman la cabeza dejan de tener utilidad, y, con ellas, desaparecen las "teorías" que el alma haya podido albergar durante su vida, lo que conserva son las fuerzas del corazón y de la voluntad, que son útiles en esa realidad.

Sin embargo, quienes han consagrado varias existencias a luchar activamente contra el Plan de Evolución del Cristo y a producir daño en otros seres humanos como medio de obtener satisfacción, a mi modesto entender, estas sí son las almas que plantean verdaderos problemas al Mundo Espiritual. Su razón de ser es el generar dolor, sufrimiento, desesperanza, miedo y destrucción, es decir, son contrarias a la propia naturaleza de la realidad cósmica que, como expone Steiner, se define en función del Bien, la Belleza y la Verdad. Cualidades Celestiales que pueden ser bien delimitadas en la misma estructura anímica de todo niño sano, como bien saben todos los maestros Waldorf. ...

ImageComo ya abordé en otro trabajo anterior, una correcta educación ha de conseguir mostrar al niño que esos principios, consustanciales con su alma, por desgracia no son los que rigen en nuestro mundo material; sin deducir por ello, como hacen los pedagogos reduccionistas del Sistema (y un número no insignificante de padres en la actualidad) que tales valores sean utópicos y deban ser abandonados. ¿De qué le vale al hombre ganar el mundo, si pierde su alma? Esta frase Evangélica bien podría ser la divisa del educador de niños de cualquier época, y en especial de la presente.

En este sentido, como ya estudiamos en otros ensayos, los cuentos de niños clásicos resultan de un valor inapreciable para ir familiarizando a las almas recién encarnadas con las peculiares y siniestras condiciones de la nueva realidad en la que acaban de ser "desembarcados", que, en contraposición con el Mundo Celestial que acaban de abandonar, es, cada vez con menor disimulo, un auténtico infierno. Un educador honesto, que cultive una concepción trascendente del ser humano, imagino que debería de contraponerse a los planes oficiales masivos de robotización-estupidización de las almas, e intentar cultivar en ellas un espíritu valeroso y heroico, capaz de defender a los débiles y necesitados de los abusos de los poderosos.

Sistema establecido y magia negra anticrística

Las almas consagradas a la Magia Negra, las mismas que gobiernan nuestro mundo material, son refractarias a las Energías del Cristo y el Anima Cándida, y, lo que es peor, se hallan en consonancia y estrecha colaboración con las Entidades de las Tinieblas. Este tipo de almas, periódicamente crean auténticos cercos en el Portal de la Encarnación, la Esfera Lunar, para imposibilitar que las almas normales puedan mantener y conservar el recuerdo, aunque sea semiconsciente, de esa clase de experiencias, absolutamente imprescindibles para el correcto desarrollo humano.

Uno de esos cercos infranqueables se generó en los últimos siglos previos al nacimiento de Cristo, y fue una de las causas determinantes de Su Encarnación. Inmediatamente después de Su muerte en la cruz, y una vez disueltos los componentes substanciales de Su cuerpo físico en la atmósfera, el Cristo se dirigió al Hades suprasensible, y allí rompió las barreras artificiales que aprisionaban a las almas normales, dejándoles el paso expedito al Mundo Espiritual del Devachán. Otro tanto está sucediendo en la actualidad, como ya se ha explicado en el epígrafe dedicado al Quinto Sacrificio del Cristo en el Mundo Etérico. Es en estos cercos o "trampas" suprasensibles donde sí pueden resultar altamente susceptibles las almas que no han cultivado pensamientos trascendentes, las cuales, debido a su debilidad y a su ausencia de recursos, pueden ser fáciles víctimas de las asechanzas de los seguidores de la Magia Negra.

ImageLos planes del Sistema Establecido, hace ya mucho tiempo que intentan por todos los medios debilitar a las almas, evitar todos las posibilidades de que se produzcan experiencias suprasensibles y, sobre todo, eliminar la etapa infantil del ser humano, mediante experimentos de estimulación precoz, que saben muy bien lo destructivos que resultan para la salud de las almas, porque cortan sus lazos y sus contactos con el Mundo Espiritual.

Quizá uno de los aspectos que más inequívocamente puedan caracterizar a la cualidad y dinámica específicas de la corriente espiritual Cristiana en sus manifestaciones en el mundo físico, es el del fracaso. Esto tiene que ver con la condición "Utópica" de su meta, que, como tantas veces hemos señalado, no es, ni puede ser, de este mundo. Esto, en última instancia, siempre puede servirnos para distinguir un impulso Crístico, de uno Ahrimánico: allí donde veamos una propuesta, a primera vista justa y humanitaria, que suscita un apreciable acuerdo entre el público y termina conquistando una aceptación por las instituciones, con toda probabilidad nos hallamos ante una empresa Ahrimánica.

Si, por el contrario, partiendo de presupuestos aparentemente en todo semejantes, contemplamos los desvelos de entregados hombres y mujeres, que dan lo mejor de sí mismos, para cosechar incomprensión, burla, descrédito, calumnias, persecución y, por último, el olvido; una ignorancia y un ostracismo perfectamente orquestados que convierten a tal esfuerzo en algo que parecería no haber siquiera tenido existencia sobre el mundo material, haber sido simplemente una ficción procedente de la imaginación, nos hallamos ante una impronta que caracteriza la forma en que el mundo material reacciona frente a las Energías del Cristo, tal como ya sucediese con El Mismo en propia encarnación como hombre, la cual no tiene siquiera ninguna apoyatura sólida como hecho histórico; y, a continuación, vienen Maniqueos, Templarios, Cataros, Rosacruces, y muchos otros impulsos de los cuales no se conserva ni siquiera la noticia de su existencia.

Iniciación cristiana e iniciaciones previas

Como ya señalara Steiner en relación con los Esenios, en su obra "El Quinto Evangelio", muchas veces un "exceso" de pureza puede resultar un considerable inconveniente para uno mismo y para los demás. Prácticamente todos los movimientos a los que acabamos de aludir "pecaban" de un exceso de Luciferismo, de Puritanismo, de rechazo del mundo material. Rechazo que puede comprenderse, pero que conviene mantener en un justo punto medio. Por otra parte, existen todavía - aunque cada vez en menor proporción - aspectos del mundo físico que guardan alguna clase de vinculación con el Mundo Espiritual, y que pueden suministrarnos un sano goce cuando sea adecuado para nuestro equilibrio psíquico. Prescindir de lo beneficioso, de lo que nos puede ayudar y facilitar -aunque sea en muy pequeña proporción- una vida caracterizada mayoritariamente por los problemas y dificultades, no parece una postura muy sabia, sino más bien masoquista.

Como muy razonablemente aconsejaba Steiner, muchas veces resulta muy útil emplear a Ahrimán y sus energías y métodos, cuando se trata de "afianzarse" o "anclar" nuestros proyectos e ideales en el mundo físico. Sin ese expediente, nuestros esfuerzos se hallan invalidados ya desde un comienzo.

ImageExiste una peculiaridad adicional, entre las que podríamos remarcar como características y diferenciadoras de la Iniciación Cristiana con respecto a otros tipos de Iniciación previos, de hecho, con cualquier forma de Iniciación anterior, y es que, con Cristo, la Iniciación pasa, de ser un hecho que concierne al Macrocosmos, a interiorizarse en el ámbito microcósmico de las capas profundas de la animidad del ser humano.

Antes de Cristo, la Iniciación estaba relacionada con el espacio. Con posterioridad a él, esto deja de ser así, para pasar a depender únicamente del tiempo. Esto, que a primera vista puede parecer una abstracción, es, por el contrario, algo muy concreto, que vamos a intentar explicar a continuación.

La Iniciación pre-Cristiana es, como decimos, un hecho Macrocósmico, concierne a la globalidad de nuestro Sistema Solar y a la forma en que el ser humano puede relacionarse de forma adecuada con los diversos órdenes de Jerarquías. Busca, por así decirlo, la re-integración del hombre en la armonía cósmica, interrumpida por la intervención de las Entidades Opositoras, inicialmente por Lucifer, que busca la génesis de un ámbito de indeterminación en el que pueda tener lugar el experimento de desarrollo de la humanidad.

Así pues -y esto es un extremo de la mayor sutileza, que hay que considerar con cuidado- la Iniciación pre-Cristiana es, en cierto sentido, regresiva, desanda camino, lleva al hombre a una posición primigenia, en la que se hallaba antes de iniciarse el proceso de encarnaciones sucesivas. Utiliza las energías y cualidades Luciféricas, por una parte, y, por otra, las contrarresta, de tal forma que el Iniciado, en un cierto sentido, se vuelve a situar en la misma posición en que se hallaba la humanidad como conjunto antes de acercarse al mundo físico.

Es por este motivo que la Iniciación se hace, real y pragmáticamente progresiva, no solo en un sentido ético, que ya lo poseía previamente, sino en un sentido de efectivo progreso evolutivo, únicamente con el advenimiento del Cristo al mundo material. Hasta que Él no consiguió asentarse en este ámbito, adverso al espíritu, realmente el proceso humano carecía de auténticas raíces, de lo cual habla Pablo en algunos de sus escritos. Únicamente sobre El y en virtud de Su Presencia y Existencia, es que el proceso Iniciático se consolida de forma efectiva.

En efecto, lo que Cristo persigue con el ser humano, no es simplemente que sepa situarse de forma armónica con respecto a las Jerarquías Espirituales y los seres que habitan el cosmos. Eso ya lo poseía desde un comienzo; ciertamente esa es su condición de partida: la armonía plena, la bienaventuranza inicial, el Nirvana. Ninguno de esos elementos constituyen objetivos para la Iniciación Cristiana, aunque sean los que aparentemente persiguen los caminos de desenvolvimiento Oriental, que son todos ellos, no lo olvidemos, netamente pre-Cristianos.

ImageEs evidente, por tanto, que una Iniciación de esta índole, Macrocósmica, no reúne los requisitos requeridos para el cumplimiento del Plan del Cristo. El precisa de algo totalmente diferente: de una Iniciación Microcósmica, que, en cierto sentido, consiga lo opuesto a lo que obtenían las Iniciaciones previas. En todas ellas, el mayor hincapié se ponía en el cuerpo etérico, y, mediante su ejercitación, el aspirante lograba un posicionamiento idóneo con respecto a las distintas Esferas y Ámbitos Cósmicos, de tal forma que, al salir de su cuerpo físico, debido al efecto conmocionador de la Iniciación, semejante a la muerte, cuando su cuerpo etérico se separaba del físico durante tres días, se re-integraba en el Cosmos de una manera idónea, como una pieza de un puzzle dentro del conjunto.

La Iniciación Cristiana pretende algo muy distinto, y es que, en lugar de devolver al individuo a la periferia Cósmica, le va constituyendo, progresiva y gradualmente, en un centro de una nueva periferia. El objetivo es que, en lugar de desintegrarse y esparcirse por el Cosmos, sus cuerpos sutiles, como consecuencia de la nueva Iniciación, llegue en un momento en que permanezcan inalterados después de la muerte, y en lugar de actuar en obediencia de las leyes centrífugas del Cosmos, que provienen de la esfera Zodiacal de las estrellas fijas, se constituya en una especie de punto de atracción o vórtice magnético, en cuyo derredor se articulen, de manera lenta pero decidida, aquellas partes del cosmos con las que manifiesta mayor similitud o afinidad.

Es por ello que, como explica Steiner, esta Iniciación requiere haber obtenido previamente un máximo de individualidad (aspecto absolutamente inexistente en las iniciaciones Orientales, y muy mal entendido en otras corrientes, como la ya analizada de los Brujos Mexicanos de Castañeda).

Este efecto no puede lograrse por medio del cuerpo etérico, sino acudiendo al vórtice Egóico inserto inicialmente en el cuerpo astral por el impulso Luciférico. Como sobre ese vórtice se ha asentado el "huevo de la serpiente" Asúrico, los peligros de este tipo de Iniciación, que refuerza la individualidad en lugar de anularla (como se acostumbraba a hacer en las previas), son claros. Steiner lo señala con la mayor nitidez: la única garantía en este camino la constituye la preparación Cristiana de identificación con el Cristo y con el Hecho del Gólgota. Esta es la única forma de lograr el estado anímico descrito por Pablo: "no yo, sino Cristo en mí".

Si no se alcanza ese posicionamiento interno, es factible que el aspirante esté, sin proponérselo de forma consciente, caminando dentro de la Magia Negra, y haciéndose, cada vez más, impermeable a las necesidades y sentimientos de los otros seres humanos, es decir, esté reforzando el "huevo de la serpiente" Asúrico.

Tendencias de esta índole las encontramos dentro del ámbito de la Antroposofia con mayor frecuencia de la que desearíamos, porque hay personas que "juegan" a la Iniciación, sin tomar cabal cuenta de la seriedad de la materia de la que se trata y de la índole de las fuerzas que se ponen en movimiento. Por esta razón es que repito una y otra vez la extrema importancia del único "salvavidas" efectivo en este complejo terreno: el móvil correcto. Si lo reflexionamos un momento, enseguida veremos que este factor viene a ser lo mismo que la mencionada posición anímica Paulina.

ImageQuien trabaja a partir del móvil correcto, no busca un progreso espiritual para sí mismo y su propio interés, sino para el beneficio de la humanidad. Quien trabaja para el beneficio de la humanidad, no se pasa el tiempo buscando las oportunidades de demostrar a todo el mundo lo listo que él es y lo tontos y equivocados que están los demás. Generalmente no tiene mucho tiempo ni energías que dedicar a su autoensalzamiento, y, con el tiempo, esas inclinaciones egoístas primarias terminan por sofocarse por inanición. En realidad, eso significa que él ya parte de la postura Paulina, aunque formulada de otra manera: "No yo, sino la humanidad como conjunto".

Ocurre que, para quien no está formado en la forma esotérica u oculta de entender la realidad, aquí parecería existir una contradicción. Si hay que reforzar la individualidad, pero uno no piensa en sí mismo, da la impresión de que fuese a perderse en la periferia. Sin embargo, esto es un error de apreciación, ocasionado por utilizar una forma de pensamiento lineal en un ámbito donde esa clase de razonamientos no es operativa. Quien siempre se esfuerza en buscar lo mejor para los demás, está automática o espontáneamente, auto-centrado de la mejor forma concebible, porque está enfocado en SU núcleo crístico, asentado sobre el ánima infantil o residuo del Ánima Cándida, que es el paralelo o "reflejo" invertido (y por tanto correcto), del "huevo de la serpiente" Asúrico.

Es así como se desarrollan individualidades auténticamente "férreas", como una Teresa de Calcuta, por ejemplo. Personalidades en las que la experiencia mística no está al servicio de la individualidad, sino al servicio de su trabajo en pro de los débiles y desamparados.

Como dice Steiner, quien se vacía de su ego, crea un espacio "hueco" donde se vierten, absorbidas, las Fuerzas Etéricas de la Sangre de Cristo, que flotan en la atmósfera espiritual del planeta.

El propio Cristo lo señaló de manera muy clara: "Quien se busque a sí mismo, se perderá; pero quien se pierda por Mí, se encontrará".

Estas reflexiones son esenciales para los buscadores dentro de la Antroposofia, y nunca se enfatizarán lo suficiente.

En la Iniciación Cristiana, por tanto, el elemento definitorio de lo etérico, que era el espacio, deja de tener sentido. Esto Steiner lo ha recalcado una y otra vez. Las peregrinaciones a supuestos "lugares sagrados", no tienen ya un sentido espiritual. Las llamadas "Cruzadas", la búsqueda del "Preste Juan" y de su país encantado en las "Indias Occidentales", eran empresas que no podían conducir a otra cosa que a un desastre, un fracaso. El camino, después del Cristo, es anímico, interno, y no precisa de ningún movimiento físico.

ImageNo existe nada más sagrado que involucrarse con interés en el destino de los otros seres humanos. Ni setenta vueltas al mundo de rodillas ejercen ningún efecto que pueda compararse a lo que es un sencillo acto de toma de conciencia por medio de la empatia, que no es más que otro nombre para la caritas, aludida por San Pablo en su Segunda Epístola a los Corintios. Caritas: cuidado amoroso e interesado por los otros seres humanos. Esa es la receta que garantiza el único progreso espiritual posible y sano. Cualquier otro camino, desprovisto de este elemento, conduce al error y al desconcierto, a la confusión y al dolor, propio y ajeno.

Los "santos lugares" están dentro del alma de cada uno. Ese es nuestro terreno de peregrinación, y únicamente se recorren con pie firme cuando nos ilumina la Luz de Amor del Cristo.

No busquemos fuera lo que está dentro de nosotros mismos: ese es el mensaje que el Ángel dio a las mujeres que buscaban al Cristo en su tumba: "No le busquéis, porque ya no está aquí". Es algo que Steiner señala con claridad. Cristo ha "ascendido" de nivel, ha abandonado al ámbito Macrocósmico, para introducirse en el alma humana, y, allí, ha de tomar el lugar de Lucifer , que, una vez liberado por el aspirante, se re­integrará a su anterior dimensión Macrocósmica. Este reemplazo y substitución de lugares, es la clave del Pentecostés, que debe hacerse vivo en cada Iniciado Cristiano.

Pedro Quiñones Vesperinas

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